Alergias

Una de cada cinco personas padece o corre el riesgo de padecer trastornos alérgicos.

¿Qué es la alergia?

Uno de los medios de defensa del organismo frente a la agresión de sustancias tóxicas o microbianas es la producción de otras sustancias (anticuerpos) que las neutralizan o destruyen. Este proceso biológico defensivo se denomina inmunidad.

Por otro lado, el factor responsable de una reacción alérgica se llama alergeno. Cuando este ingresa al organismo, sea por inhalación, ingestión o por contacto con la piel, este reacciona en forma exagerada y libera una sustancia llamada histamina, la cual es responsable de los signos y síntomas de las diferentes alergias.

La más común es la rinitis alérgica, es decir la inflamación de la mucosa nasal frente a estímulos ambientales a veces banales, como polen, ácaros, polvo ambiental u el pelo de los animales. Esta forma de rinitis se presenta sobre todo en primavera y en otoño, y se manifiesta por aumento de la secreción mucosa nasal, congestión nasal, estornudos frecuentes, picazón nasal, tos y, en ocasiones, congestión conjuntival. Estos síntomas se presentan en forma episódica (aguda) cada vez que el individuo se enfrenta a la sustancia responsable. Puesto que la causa de este trastorno se debe, especialmente, a la predisposición personal, el alejamiento del paciente de los factores responsables de la alergia es la única solución definitiva. Los antialérgicos y descongestionantes suelen ser de gran ayuda para aliviar los síntomas.

Factores desencadenantes de la alergia

  •  Aire frío
  • Humo de tabaco, de madera u otros
  • Perfume, pintura, productos en aerosol para el cabello o diferentes olores o vapores fuertes
  • Alergenos, tales como ácaros del polvo, polen, mohos, productos contaminantes, la caspa de los animales (pelo, plumas o piel)

Como controlar los factores desencadenantes

  • No fumar en casa y evitar la presencia de humo en el hogar
  • Evitar la presencia de animales domésticos
  • Limpieza cuidadosa de la casa para evitar cucarachas y la formación de mohos. Asegurar la buena circulación del aire
  • Para evitar la formación de mohos en la almohada, colocarla dentro de una funda en la que no pueda penetrar el aire y ciérrela herméticamente. Lave la almohada cada semana.
  • Evitar olores o vapores fuertes tales como el perfume, desodorantes ambientales, productos químicos de limpieza, pintura y el talco.
  • Utilizar una solución (limpiador) para matar el ácaro alergénico
  • Lavar toda la ropa de cama cada semana
  • Sacudir la colcha o cubrecama fuera del dormitorio
  • No dormir ni acostarse en muebles tapizados, quitar las alfombras o tapetes del dormitorio. Retirar los muebles y animales de peluche
  • Con un trapo húmedo, retirar el polvo de la superficie  de los muebles y pisos, evite barrer.