Hepatitis A

Infección causada por virus de la hepatitis A, que se contagia por vía oral y fecal.

¿Cuáles son los síntomas?

La persona que contrae hepatitis  A suele presentar los siguientes síntomas:

  • Fiebre
  • Pérdida del apetito
  • Malestar general con cansancio
  • Náuseas
  • Molestias de estómago
  • Ictericia (color amarillo de la piel y del ojo)
  • Dolor en la parte alta del abdomen
  • Cansancio
  • Diarrea
  • Oscurecimiento de la orina
  • Excrementos de color claro
  • A los pocos días aparece ictericia

La enfermedad varía desde la forma leve, que dura 2 semanas, hasta una forma grave e incapacitante (en raras ocasiones) que dura varios meses.

En términos generales, la gravedad de la enfermedad aumenta con la edad, pero lo más común es que haya restablecimiento completo sin secuelas ni recurrencias.

Muchas infecciones son asintomáticas; otras son leves y sin ictericia, especialmente en los niños, y se las identifica solo mediante pruebas de la función hepática.

La tasa de mortalidad es pequeña (aproximadamente 0,6%); las raras defunciones que se registran suelen producirse en los ancianos, en quienes la enfermedad sigue un curso fulminante.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

El diagnóstico se confirma por la demostración de anticuerpos IgM contra el virus de la hepatitis A. Es así que los anticuerpos pueden seguir siendo detectables durante cuatro a seis meses después del comienzo de la enfermedad.

El diagnóstico también puede hacerse por medio de anticuerpos específicos en pares de sueros. Los virus y los anticuerpos se detectan por radioinmunoensayo o el método ELISA; incluso en el comercio común se puede encontrar estuches de pruebas para la detección de IgM y anticuerpos totales contra el virus. Si no es posible practicar estudios de laboratorio, las pruebas epidemiológicas pueden conferir fiabilidad al diagnóstico. Sin embargo, la hepatitis A no puede distinguirse sobre bases epidemiológicas de la Hepatitis E en las zonas donde esta última es endémica.

Modos de transmisión

  • De persona a persona, por vía fecal-oral.

El virus está presente en las heces y su concentración llega al máximo una o dos semanas antes de comenzar los síntomas, para disminuir rápidamente después de que surgen la disfunción hepática o los síntomas que coinciden con la aparición de los anticuerpos circulantes contra el virus de la hepatitis A en el suero.

Periodo de incubación

De 15 a 50 días, según el inóculo; en promedio, es de 28 a 30 días.

Tratamiento

La recuperación se da por sí sola en pocas semanas. Sin embargo, es importante seguir algunas indicaciones:

  • Guardar cama durante varios días o semanas, según el estado general de la persona
  •  Seguir una dieta rica en proteínas y pobre en grasas (para hacer descender el nivel de transaminasas en sangre)
  •  Tomar abundante líquido (agua o zumos)
  •  No tomar bebidas alcohólicas hasta que se haya restablecido por completo
  •  Tomar los medicamentos que el médico indique (no actúan contra la hepatitis, pero sí alivian los síntomas y ayudan a sentirse mejor)
  •  Evitar algunos tipos de medicamentos como analgésicos y tranquilizantes

¿Cuáles son las medidas preventivas?

Mantener una adecuada higiene personal y saneamiento del hogar, con atención especial en el lavado meticuloso de las manos y la eliminación de los desechos.

¿Cuál es el esquema de vacunación?

  • 1° dosis: día de vacunación
  • 2° dosis: de 6 – 12 meses después de la primera dosis

Con  tres dosis, según el esquema, se logra protección por 10 años.