Punto Edu | Sobre las propiedades nutritivas de la leche

La leche es un alimento que nos ha acompañado durante muchos años y muchos defienden su importancia. Se piensa que es un alimento indispensable para el crecimiento durante la niñez y la adolescencia, y que no consumirla provocaría, con toda seguridad, un retardo en el crecimiento. Eso no es del todo cierto.

Por naturaleza, nuestro cuerpo está hecho para tomar leche materna hasta el año de vida. Debido a su balance nutricional, no existe un alimento superior para esta etapa. El cuerpo produce una enzima llamada lactasa que digiere la leche y que actúa sobre la lactosa, el azúcar de la leche, para liberar dos azúcares más simples: la glucosa y la galactosa. Luego del año de vida, la producción de la enzima lactasa se reduce en la mayoría de los niños y el sistema digestivo ya tolera todos los alimentos que el organismo necesita para su normal desarrollo.

Una taza de leche fresca de 250 ml contiene, principalmente, 8 gr de proteínas, 15 gr de carbohidratos, como lactosa, 8 gr de grasas y 250 mg de calcio (que representa del 25% al 30% de lo que necesitamos diariamente). El requerimiento de calcio se establece según la edad de cada persona, pero podemos generalizar que lo óptimo se ubica en un rango de 800 a 1,000 mg, que no solo podemos encontrar en la leche.

La leche ha formado parte de las recomendaciones como alimento necesario en la pirámide nutricional para las personas. Con el tiempo, estas pirámides han cambiado y aparecido otras guías, como “Mi Plato” (My Plate) (USDA), para mejorar las recomendaciones sobre buena alimentación. En todos estos cambios, la leche siempre se mantuvo como alimento necesario, pero, en el 2011, el Colegio Médico de Harvard publicó la guía “Plato de Alimentación Saludable” (Healthy Eating Plate), donde se sugiere reducir el consumo de leche y no la presenta como alimento indispensable, esto debido a los estudios que han revelado que no es necesaria para el organismo y que, incluso, su consumo puede generar efectos negativos en la salud.

En octubre del 2014, se publicó un estudio, en el British Medical Journal, donde se concluía que el consumo de leche provoca mayor mortalidad debido a un efecto inflamatorio por galactosa, ya que esta produce sustancias inflamatorias que dañan las células del organismo. La inflamación, según los estudios, tiene una fuerte relación con muchas enfermedades.

Muchas personas están en contra del consumo de leche por esta y otras razones, pero hay quienes siguen a favor, como la industria lechera. El documental “Milk?” (2012) expone, de forma objetiva, las dos posiciones sobre la leche y permite que cada persona pueda sacar sus propias conclusiones, y, sobre todo, decidir si desea continuar con su consumo o no. Lo que sí está demostrado es que la leche no es indispensable para la formación de huesos, pues esta se puede dar gracias a otros alimentos. La formación del hueso, su crecimiento y densidad ósea necesitan del mineral calcio, pero también requieren aminoácidos para que se forme la proteína colágeno. Esta proteína, una vez formada, es la estructura base, y el calcio y fósforo viajan a esa zona para dar la forma final al hueso.

Buenas fuentes de calcio son el brócoli, las hojas verdes (espinacas, acelgas, berros), la linaza, la chía, el ajonjolí, la kiwicha, las nueces, el pescado y las menestras. Fuentes de proteínas son el huevo, pollo, pescado, lentejas, frijoles, quinua, frutos secos, etc.

Por lo tanto, decir que la leche es necesaria o indispensable para el buen crecimiento no es correcto, se debería decir que es opcional pues el crecimiento del niño o niña se puede lograr sin el consumo de la leche. Solo hacen falta proteínas y calcio, y que ingrese energía para dar combustible al proceso de la formación de tejido para así lograr el tan ansiado, para muchos padres y madres, crecimiento.

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Por:

Lic. Ernesto Godoy.

Nutricionista.

Fuente: Punto Edu