Punto Edu | Aprendiendo a manejar la ansiedad

La ansiedad, es uno de los trastornos en salud mental más frecuentes en población general y con mayor presencia en el ámbito universitario. En el mundo estudiantil, se ha extendido la preocupación por los problemas de ansiedad, que se traducen frecuentemente en dificultades académicas. Las nuevas exigencias, la competitividad, los cambios vertiginosos y, cómo no, la crisis económica, amenazan la salud mental de muchos alumnos universitarios.

Pero qué es la ansiedad de la que tan frecuentemente hemos escuchado, pues se trata de un sentimiento anticipatorio de temor, es decir, corresponde a una sensación desagradable que se produce a partir de la existencia de un estímulo que supuestamente nos va a afectar negativamente.

SpieIberger señala que la ansiedad en los universitarios tiene dos componentes. Por un lado, la preocupación que se describe como los pensamientos acerca de las consecuencias del fracaso, lo que hace que la persona pierda concentración debido a pensamientos que apuntan a resultados negativos; y, por otro, el componente emotivo que se refiere a sensaciones desagradables y a las reacciones fisiológicas provocadas, por ejemplo, por la tensión de un examen. La ansiedad, tiene que ver con la manera en que cada alumno valora o interpreta la situación a la que se ve sometido. En general, explica Florencia Poy, “la ansiedad no viene provocada por ejemplo por un examen en sí, sino por las consecuencias que cada alumno deriva de ello”.

Cómo podemos disminuir la ansiedad. El primer paso es reconocerla y detectarla. Esto, aunque parezca sencillo, no siempre lo es. Aprender a observar nuestro estado anímico resulta una tarea muy importante. Lo siguiente es aprender a gestionar dichas emociones y para ello no hay que olvidar que siempre nos movemos en tres planos: fisiológico, mental y conductual. En la mayoría de las ocasiones nos empeñamos en modificar nuestra conducta y nos olvidamos de la verdadera raíz del problema que se encuentra en el plano mental y emocional.

Conocer lo que podemos abarcar es fundamental. Cuando tenemos que realizar más tareas de lo que realmente podemos atender vamos gestando un sentimiento de preocupación y angustia que interfiere negativamente en nuestra capacidad de concentración lo que a su vez agrava nuestra ansiedad y nos vemos inmersos en un círculo vicioso en el que es difícil salir.

Por tanto, ser capaces de conocer lo que sí podemos abarcar nos hace estar tranquilos, factor que repercute directamente en la atención y, por tanto, en el rendimiento. Es lo que se conoce como mindfulness, que es la atención o conciencia plena (sin distractores) en el momento presente o lo que es lo mismo vivir el aquí y ahora”.

Por último, sería conveniente tener en cuenta ciertos aspectos básicos de la vida cotidiana: realizar ejercicio físico, tener una alimentación sana y equilibrada (Mucho cuidado con el uso de estimulantes como la cafeína), y no dejar de dormir entre siete u ocho horas.

Cuando el cuadro de ansiedad sobrepase los límites de lo que podamos controlar (cuando llega a causar disturbios en  áreas correspondientes a nuestra funcionalidad),  se tiene una buena alternativa: acudir a nuestro Centro Médico, pasar por una evaluación y encontrar las posibles soluciones ya que nuestra principal función es velar por la salud física y mental de la comunidad PUCP.

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Por

Dra. Jenny Taddey.

Psiquiatra.

Fuente: Punto Edu.